Anoche soñé que me encontraba con una vieja conocida de la familia.
Después de saludarla con dos besos, me fijé en que estaba bastante estropeada, cansada e incluso me pareció leer en sus ojos fastidio ¿o sería resignación?.
Le pregunté por sus hijos y ¡Ay pobre!, ahí comprendí el porqué de su abatimiento.
Me contó que su familia más próxima no le prestaba la menor atención, que se sentía sola y abandonada, ahora que era cuando más los necesitaba. Intenté consolarla; apreté sus manos entre las mías y la reconforté como pude. No sé si lo logré. Ella lloraba desconsolada y triste; veía acercarse su final sin que los suyos, a quienes había amado tanto, hicieran nada por mejorar su calidad de vida. Me sentí impotente cuando la vi marcharse. Mi hija que me acompañaba y presenció la escena, me preguntó:
- ¿mamá, quién es?- Yo le contesté sin dejar de mirar la figura que se alejaba.
- es la Tierra, hija mía.
Después de saludarla con dos besos, me fijé en que estaba bastante estropeada, cansada e incluso me pareció leer en sus ojos fastidio ¿o sería resignación?.
Le pregunté por sus hijos y ¡Ay pobre!, ahí comprendí el porqué de su abatimiento.
Me contó que su familia más próxima no le prestaba la menor atención, que se sentía sola y abandonada, ahora que era cuando más los necesitaba. Intenté consolarla; apreté sus manos entre las mías y la reconforté como pude. No sé si lo logré. Ella lloraba desconsolada y triste; veía acercarse su final sin que los suyos, a quienes había amado tanto, hicieran nada por mejorar su calidad de vida. Me sentí impotente cuando la vi marcharse. Mi hija que me acompañaba y presenció la escena, me preguntó:
- ¿mamá, quién es?- Yo le contesté sin dejar de mirar la figura que se alejaba.
- es la Tierra, hija mía.
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