Bienvenidos a mi blog

Me llamo Charo y mi intención es contaros la historia de Marpesia, un espíritu libre que me acompaña, me protege y me inspira en el camino de la vida.




miércoles, 24 de febrero de 2010

Palabra que empieza con la letra "D"

Mi abuela Rosario, mujer de amable sonrisa, nació en Cádiz y la ciudad la bendijo con su don más donairoso, que no es otro que el donaire. Ella tenía gallardía, gentileza, soltura y agilidad de cuerpo para andar y bailar. En cuanto sonaba la música, ella prendía con sus dedos la punta del delantal, que atraía con gracia a su cadera, caracoleaba en el aire con sus brazos figuras armoniosas, mientras sus pies taconeaban el suelo al compás.
Apartar mis ojos de su estampa yo, embelesada, no podía. Ella, mi abuela, se convertía en la dueña del arte, de un encanto misterioso para mí.

viernes, 19 de febrero de 2010

Añoranza

Madre, Ahora Rememora Para mí Este Sueño Infantil Ahogado.

Enamórame Sentándome a Tu lado. Acompaña a mi memoria, Solitaria de sueños.

Ávida de amor y de recuerdos. Hístorias mías. Ilumíname el pasado.

Encuentra mi inocencia en Sueños entrecortados.
Compárteme tus caricias. Urde en mí la esperanza.
Cántame canciones infantiles Huidas por los años.
Atráeme la pasión Melancólica de los abrazos y…
Espérame en la gloria.

Donde comienza otra vida
Y la alegría es un grado.

martes, 16 de febrero de 2010

Preguntas

¿Quien escribe la historia? Me pregunto.
¿Los estudiosos del paso del tiempo?
¿Los vencedores de las guerras, con su poder y su soberbia?
¿Los vencidos, con su humillación y su derrota?
¿Los amantes, henchidos de amor y de locura?
¿Los pobres y harapientos, con su hambre y su miseria?
¿Los fanáticos, que imponen sus ideas?
¿Los puros, con su inocencia?
¿Los mediocres, con su ignorancia?
¿Las madres, con sus lágrimas?
¿Los soñadores, con su magia?
¿Los científicos, con sus fórmulas?
¿Los sabios? ¿Cómo escriben los sabios?
Quizás, los sabios no escriben, sino hablan.
Nos cuentan otros sus ideas, sus hechos,
Simples y humildes.
Que la palabra sea un nido que cobije al amor, la amistad y la libertad.

lunes, 15 de febrero de 2010

Ver la luz

Ya que sabes mi nombre, te contaré que me siento tan a gusto vagando por el infinito universo que, a veces, me olvido de cuál es el objetivo de mi existencia, por llamar de alguna manera lo que soy y represento.
Allí de donde vengo no existe el tiempo. No hay pasado ni futuro, todo transcurre en el presente, sólo hay eternidad.

Cuando viniste al mundo, tu madre se enteró de que estaba en estado de buena esperanza al quinto mes de gestación, con lo cual sólo fue consciente de que estaba embarazada de ti durante cuatro meses.
Y, en una tarde de primeros de septiembre, te presentaste sin avisar. Ella estaba esperando a que tu padre viniera a recogerla para ir al cine, cuando la sorprendieron los dolores del parto.
El buen hombre apareció por la calle, tan tranquilo, con sus entradas en el bolsillo. Una vecina le salió al paso:
-¡¡Manuel, que tu mujer se ha puesto de parto!!
Tu padre corrió hacia la casa, esperó impaciente hasta que lo dejaron entrar en el dormitorio, donde la comadrona terminaba su trabajo.
Y….Ahí estabas tú, lavada, perfumada y durmiendo plácidamente al abrigo de la tierna y dulce piel de tu madre.
Tu padre se volvió loco de alegría. Tenía un hijo varón de cuatro años y una niña era lo que él deseaba.
Tu madre, al verlo, se sintió feliz y, exhausta por el esfuerzo, le dijo:
-Ha nacido a la hora del “NODO” (que era un noticiario que antecedía a la película).
Pronto las vecinas y familiares desfilaron para conocerte, trayendo dulces como era la costumbre y tú, inocente, envuelta en arrullos y un manto de paz, disfrutabas, sin sospechar el revuelo que se había formado a tu alrededor.

martes, 9 de febrero de 2010

Os presento a Marpesia


sábado, 6 de febrero de 2010

Mi nombre es Marpesia


Mi nombre es Marpesia y soy un espíritu libre que vaga por el universo con un único fin, mantener vivo el fuego eterno, eso que vosotros llamáis amor. En mi eterno vagar me acompañan seres sobrenaturales con la misma misión y así intentamos inclinar la balanza hacia la comprensión, la tolerancia, la igualdad, la justicia, la solidaridad, etc.,
Nos reencarnamos en seres de este mundo. Una de mis reencarnaciones fue en la reina mitológica de las amazonas que gobernó durante más de 100 años en un lugar remoto de Asia. Acabé exhausta, las mujeres no querían más que guerras y pasado un siglo me cansé.
En mi vida actual, me nacieron en una ciudad al noroeste de Marruecos, la perla del Atlántico como la llaman poetas árabes contemporáneos. Cuna de piratas en el siglo VII y luego conquistada por los portugueses, españoles y repartida al fin entre franceses, ingleses y españoles.
Cuando yo nací hace más de medio siglo, mi ciudad era protectorado español. Soy bisnieta de un maestro escuela que a finales del siglo XIX cruzó el Estrecho de Gibraltar en misión cultural, acompañado de mi bisabuela, mujer valiente y trabajadora que creyó en la aventura de su esposo y liándose la manta a la cabeza, cogió a sus diez hijos y se embarcó en un viaje sin retorno. En los años sucesivos, mi familia fue creciendo y en la tercera generación por estas tierras, nací yo. Hija de una pareja enamorada, mi infancia transcurrió feliz, rodeada de primos, tíos, abuelos, hermanos.
Además del amor y la alegría, otra constante en mi vida ha sido el mar, recuerdo el susurro de las olas, los baños en la playa en los días cálidos del verano o el violento chocar de las aguas contra las rocas durante la galerna.
El canto del muecín llamando a la oración, el aire impregnado de las esencias y especias orientales, el respeto entre las diversas culturas que habitamos la ciudad como la hebrea, bereber o española, cada una con sus tradiciones, creencias y costumbres llevadas con libertad, y respeto
Elegí para criarme a una mujer susi, portadora de la sabiduría ancestral de mujeres duras del desierto del Sáhara, su piel negra, áspera y curtida por duros trabajos, sus ojos negros dulces y profundos como la noche, su tacto era una caricia y su voz melodiosa, aún sin entender su idioma, comprendía desde temprana edad el lamento de su canto y la esperanza en el futuro.
Y entre mi madre, Mbarka, que así se llamaba mi cuidadora o mi segunda madre, y mi abuela Encarna pasé los primeros años de mi vida, feliz y asombrada de tantas aventuras que se pueden vivir. Aprendí de ellas a ser valiente, a cuidar mi cuerpo y mi mente, me enseñaron emociones, sentimientos y la dureza de la vida, y pusieron en mi la semilla del conocimiento y defensa del ser humano, sea quien sea o pertenezca a cualquier estirpe o creencia. Mi agradecimiento para ellas por toda la eternidad.

Mi primer video: Nana Moskouri-Libertad

viernes, 5 de febrero de 2010

La playa de la Caleta

La playa de la Caleta, en Cádiz, es uno de mis sitios preferidos para ver la puesta del sol, comer unas sardinas asadas y tomar una CruzCampo bien fría. A continuación un paseíto por el barrio La Viña hasta la plaza de las flores.
!!Qué gozada¡¡